Las constantes vitales consisten en una serie de pautas a seguir para proporcionar datos sobre el funcionamiento del cuerpo. Estas pueden ayudar a revelar la gravedad del enfermo o si esta mejorando o empeorando en función del tiempo transcurrido.

Para que la valoración que un técnico de emergencia sanitaria, socorrista, médico, enfermero, etc, ha de llevar un órden:

1.-Evaluar la permeabilidad de la vía aérea.

2.-Evaluar la respiración.

3.- Valorar de la circulación.

4.- Valoración neurológica.

5.- Valorar dolor, color de piel o temperatura corporal.

El orden conocido por la 1ª,2ª y 3ª es denominado como soporte de las constantes vitales del paciente.

Evaluar la permeabilidad de la vía aérea

El que la vía aérea sea permeable quiere decir si pasa o no aire por la misma. Si el paciente está consciente su vía aérea estará despejada. Si el paciente está inconsciente su vía aérea se puede obstruir por su lengua, vómitos o dientes. En cuyo caso se tendrá que actuar para que quede despejada.

Para ver si una persona se encuentra consciente o inconsciente se debe sacudir suavemente sus hombros. Debemos preguntarle si está bien. Si no responde al estimulo ni a la pregunta es que está inconsciente.

Evaluar la respiración en las constantes vitales

Las reglas para evaluar la respiración están en ver, sentir y oír.

Si observamos que respira con dificultad. El síntoma es la disnea que es la sensación de faltar el aire y dificultad de respirar adecuadamente. La disnea mejora cuando incorporamos al paciente y aumenta cuando lo tumbamos.

Si lo que observamos es que la respiración es lenta o rápida. La frecuencia respiratoria se define como la cantidad de veces que una persona respira por minuto. Lo normal en el adulto es de 10-15 veces por minuto. Debemos de contar las respiraciones del paciente sin que se de cuenta pue si se da cuenta variara su frecuencia.

Cuando un paciente tiene dificultad respiratoria nunca se le debe trasladar tumbado, siempre sentado o incorporado.

Evaluar la circulación

Para evaluar la circulación del paciente, debemos valorar su pulso. Se requiere un latido fuerte para garantizar un suministro adecuado de sangre oxigenada al cuerpo. Si contamos cuantas veces late el corazón por segundo obtenemos la frecuencia cardiaca.

El pulso se suele tomar o en las muñecas o en el cuello. Para palpar el pulso necesitamos lo dedos índice y medio.

La frecuencia cardiaca es normal para un adulto en 60-100 latidos por minutos.

Valoración neurológica

Para ello valoraremos el nivel de consciencia, el nivel de alerta del paciente. Es decir, si el paciente está despierto, tal que permita responder tanto a estímulos internos como externos.

Para valorar el estado de consciencia de una persona se puede hacer bajo dos perspectivas:

Cualitativa. Se valora el estado de consciencia en función de los siguientes estados: alerta, somnolencia, obnubilación, estupor o coma.

Cuantitativa. Consiste en aplicar una escala de nivel de respuestas a distintos estímulos. Nos sirve para tener una medida que facilita la reevaluación del estado neurológico del paciente

Otras evaluaciones

Como el dolor, color de la piel o la temperatura corporal.

El dolor es algo subjetivo, en caso de doler el pecho por ejemplo se le debe de trasladar a un centro sanitario.

El color de la piel normalmente nos fijamos en la zona de por debajo de las uñas y conjuntiva del ojo. Se estará bien cuando estas presentan un tono sonrosado. Si presentan otros aspectos habría que analizarlos.

En cuanto a la temperatura, lo normal es que aproximadamente 36,5º C, y se suele medir en axila, boca o recto.

 

 

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